La recepción comunica orden, personalidad y atención. Una fragancia discreta puede complementar esa primera impresión y hacer que el ingreso se sienta más agradable.
Para espacios de atención funcionan bien los perfiles frescos, cítricos suaves y composiciones limpias. La intensidad debe ser moderada, especialmente cuando los visitantes permanecen varios minutos.
Un difusor programable permite adaptar el funcionamiento al horario de mayor movimiento. Así, el aroma se integra al servicio sin convertirse en una distracción.

