Los aromatizantes convencionales pueden ser prácticos para necesidades puntuales, pero normalmente actúan cerca del lugar donde se aplican y su intensidad cambia con rapidez. Esto dificulta mantener una experiencia uniforme.
Un sistema profesional trabaja con programación y niveles de intensidad. La fragancia se distribuye de forma más regular y puede adaptarse al tamaño, horario y circulación del espacio. Además, permite planear el consumo de esencia y realizar ajustes controlados.
La diferencia más importante no consiste solamente en que el aroma dure más. Se trata de tener control sobre cuándo funciona, cuánto se percibe y qué superficie cubre. Esto resulta especialmente útil en oficinas, hoteles, clínicas, restaurantes y comercios.
Para elegir correctamente deben considerarse los metros cuadrados, la ventilación, la altura y la cantidad de personas que circulan. AROMAKIA puede ayudarte a seleccionar una solución adecuada para cada proyecto.

