Uno de los errores más comunes es utilizar una intensidad demasiado alta. Cuando el aroma domina el espacio puede generar cansancio y perder la elegancia que se buscaba.
La percepción ideal suele ser gradual: el visitante nota que el ambiente es agradable sin sentir una fragancia invasiva. Para lograrlo deben considerarse metros cuadrados, ventilación, altura y circulación.
Comienza con una programación baja y ajusta poco a poco. Los equipos profesionales facilitan este control y permiten mantener una experiencia consistente durante el día.

